Semillas

Semillas

Una semilla duerme en la oscuridad, luego brota hacia la luz.

Anima a seguir adelante cuando las cosas son difíciles

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El cuento

En lo profundo de la tierra fresca y silenciosa, una semilla diminuta se acomodaba en la oscuridad. Allí reposaba, cálida y segura, sin soñar con nada en absoluto.

De repente, un suave golpeteo resonó desde arriba. Frescas gotas de lluvia empaparon la tierra, haciendo cosquillas suavemente a la semilla dormida.

Un rayo de sol cálido y dorado atravesó la tierra oscura. Susurró a la semilla, diciéndole que era hora de despertar.

La pequeña semilla sintió un repentino movimiento en su interior. Con un chasquido leve, extendió una raíz pálida para aferrarse a la tierra oscura y acogedora.

Luego, empujó hacia arriba un valiente y pequeño brote verde. El diminuto tallo se retorció y se abrió paso entre las duras piedrecillas del suelo.

La tierra oscura se volvió pesada y una roca gigante bloqueaba el camino. El pequeño brote se detuvo, sintiéndose cansado y asustado.

Al recordar la luz cálida, el diminuto brote reunió fuerzas. Lentamente se curvó y se abrió paso rodeando la roca pesada y obstinada.

Con la gran roca a sus espaldas, el brote ascendía cada vez más alto. La tierra oscura comenzó a sentirse más cálida y ligera.

Justo encima, la tierra comenzó a agrietarse. Un resplandor intenso descendió, guiando al diminuto brote a través de la última capa de tierra.

¡Poc! La diminuta punta verde atravesó la tierra. Por primera vez, sintió el aire fresco y agradable del mundo exterior.

El pequeño brote se estiró hacia arriba, deleitándose bajo el cálido sol. Sintió una brisa suave bailando a su alrededor.

El pequeño brote desplegó dos diminutas hojas verdes para saludar al sol. Por fin estaba en casa, en la luz amplia y hermosa.

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