
Koalas: Los dormilones de los árboles
Tiernos comedores de eucalipto de Australia
Anima a no rendirse y alcanzar tu meta
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En lo alto de un eucalipto gigante, Kiki, la koala peluda, se acurruca contra la corteza mientras el sol de la mañana le calienta las orejas.
Una brisa suave trae el aroma dulce y mentolado de las hojas frescas de eucalipto. A Kiki le ruge la barriga mientras mira hacia la alta cresta.
Tras respirar hondo, Kiki se aferra a la corteza rugosa con sus fuertes garras y comienza su ascenso lento y cuidadoso.
De repente, un loro colorido y brillante pasa volando en picada con un fuerte graznido. La rama se tambalea, pero Kiki se agarra con mucha fuerza.
Kiki respira hondo y sonríe. Siente cómo sus fuertes garras se aferran a la corteza y sabe que está lista para trepar más alto.
Paso a paso, asciende más alto entre el follaje verde que susurra, encontrando nuevos caminos a través de las ramas robustas.
Por fin, Kiki llega a la soleada bóveda de las copas de los árboles. Todo el bosque se extiende bajo ella como un suave océano verde.
Justo encima de ella, las hojas verdes más deliciosas y jugosas resplandecen bajo la intensa luz del sol, esperando simplemente a ser recogidas.
Justo cuando Kiki extiende la pata, ¡una ráfaga repentina de viento sacude la rama! Las deliciosas hojas bailan justo fuera de su alcance.
Equilibrándose con cuidado sobre sus robustas patas, Kiki estira su brazo peludo todo lo que puede y atrapa la dulce hoja verde.
Kiki mastica felizmente la hoja dulce y jugosa. Con la barriga llena, encuentra una rama acogedora y segura para descansar sus patas cansadas.
Mientras se queda dormida en su rama alta y soleada, Kiki sabe que puede trepar a cualquier árbol. Es la koala más feliz y más dormilona del bosque.
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