Orejas grandes, orejitas

Orejas grandes, orejitas

Algunos animales tienen orejas enormes, y hay una razón para ello.

Despierta la curiosidad sobre cómo funcionan los cuerpos de los animales

5 min de lectura · 4-6

Escuchar este cuento

El cuento

La sabana despierta bajo un sol dorado. Animales grandes y pequeños mueven las orejas, atentos a los sonidos de la mañana.

Un misterioso susurro recorre la hierba seca. Un diminuto fénec alza sus enormes orejas puntiagudas para escuchar.

Cerca de allí, un elefante gigante mueve hacia adelante sus enormes orejas, parecidas a abanicos. Escucha atentamente el misterioso susurro.

Sale el sol abrasador. El pequeño fénec utiliza sus enormes orejas para mantenerse fresco, mientras escucha a los escarabajos moverse bajo la arena.

El elefante gigante mueve las orejas como grandes abanicos para mantenerse fresco. Escucha el retumbar grave de una tormenta lejana.

El viento comienza a aullar, levantando nubes de polvo amarillo. Los animales inclinan las orejas, escuchando atentamente la tormenta que se aproxima.

Un denso polvo llena el aire, ocultando todo a la vista. Cegados por el viento, los animales deben dejarse guiar por el oído hacia un lugar seguro.

El pequeño fénec oye el suave golpeteo de la arena cerca de su madriguera subterránea. Se desliza hacia el interior, a salvo y calentito.

Entre el polvo que ruge, el elefante gigante oye el chapoteo del lecho del río. Avanza con cuidado hacia el agua fresca y segura.

Por fin, el viento furioso deja de soplar y el polvo denso se asienta. Los animales se asoman desde sus refugios seguros.

Al volver a salir a la cálida luz del sol, los animales sonríen. Sus maravillosas orejas les ayudaron a encontrar refugio durante la tormenta.

Desde mantenerse frescos hasta encontrar seguridad, las orejas de cada animal son perfectas tal como son. Grandes o pequeñas, todas tienen un propósito especial.

AnimalesMás de esta serie

Animales

Orejas grandes, orejitas