Bebé elefante

Bebé elefante

Una elefantita aprende para qué sirve su trompa: para beber, saludar y agarrarse a su mamá.

Fomenta la perseverancia para aprender nuevas habilidades

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El cuento

La pequeña Ellie contemplaba su larga y flexible trompa. Se sentía como un fideo que se retorcía, y ella no sabía qué hacer con ella.

Observaba a su gigantesca madre mover con gracia su fuerte trompa entre la alta hierba de la sabana para arrancar hojas dulces.

Bajo el cálido sol dorado, Ellie y la manada llegaron a una resplandeciente charca. ¡Tenía muchísima sed!

Ellie sumergió su nariz inquieta en el agua fresca, ¡pero la salpicó por todas partes en lugar de beber!

Su madre le dio un suave empujoncito, mostrándole cómo recoger la mezcla. Ellie respiró hondo, ¡pero solo hizo burbujas graciosas!

Tras otro intento cuidadoso, Ellie succionó el agua fresca y la lanzó directamente a su boca. ¡Lo logró!

De repente, se oyó un fuerte crujido proveniente de los densos arbustos cercanos, ¡y una colorida bandada de aves alzó el vuelo repentinamente!

La manada comenzó a avanzar rápidamente por la llanura seca, levantando densas nubes de polvo dorado.

Ellie se sentía pequeña y asustada mientras las patas gigantes de la manada avanzaban como pilares grises a través del polvo espeso y dorado.

Extendió la trompa y la enrolló con fuerza alrededor de la cola de su madre, aferrándose bien mientras caminaban juntas.

El viento amainó y el sendero polvoriento los condujo a una arboleda tranquila y verde, de árboles frondosos, donde era seguro descansar.

Ellie tocó la trompa de su madre en un saludo cariñoso. Por fin supo que su trompa era perfecta para beber, agarrarse y dar dulces abrazos de elefante.

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