Colibríes: Pequeños acróbatas

Colibríes: Pequeños acróbatas

Las aves más pequeñas con las alas más rápidas de la naturaleza

Demuestra que lo pequeño puede ser grandioso

5 min de lectura · 2-4

Escuchar este cuento

El cuento

En lo alto del jardín bañado por el sol, un diminuto colibrí llamado Pip despierta. Sacude sus brillantes plumas verdes, listo para volar.

Con un suave zumbido, las alas de Pip se difuminan formando una pequeña nube. Se queda suspendido en el aire, listo para buscar dulces manjares por el jardín.

Un aroma dulce desciende desde lo alto del viejo muro de piedra. ¡Allá arriba ha florecido la legendaria flor de la Trompeta Carmesí!

Pip se lanza rápidamente hacia el alto muro de piedra. Sopla una brisa fuerte, pero él bate las alas con mayor rapidez para mantener el rumbo.

Para luchar contra el viento, Pip hace algo increíble. ¡Da vueltas, se lanza en picado e incluso vuela hacia atrás con un equilibrio perfecto!

De repente, comienza un cálido chubasco de verano. Gotas de lluvia enormes y pesadas caen a su alrededor como globos de agua gigantes.

Pip gira y maniobra, esquivando las gotas pesadas a una velocidad vertiginosa. Sus alas veloces lo mantienen perfectamente seco.

La tormenta pasa rápidamente y una cálida luz solar inunda el jardín. Justo delante, la flor de trompeta carmesí resplandece con dulce néctar.

Pip se cierne justo frente a la gigantesca Trompeta Carmesí. Su dulce néctar dorado está por fin a su alcance.

Introduce su largo pico profundamente en la flor radiante. Cada dulce sorbo de néctar es una deliciosa recompensa por su valiente viaje.

Con la barriga llena y las alas brillantes, Pip vuela muy alto sobre el jardín. Está orgulloso de ser el acróbata más veloz de todos.

Hasta la criatura más pequeña puede alcanzar las mayores alturas. Pip descansa sobre una ramita, sabiendo que sus diminutas alas pueden llevarlo a cualquier parte.

AnimalesMás de esta serie

Animales

Colibríes: Pequeños acróbatas