Ranas: De renacuajo a saltarín

Ranas: De renacuajo a saltarín

La asombrosa transformación de los anfibios

Muestra cómo un renacuajo se convierte en rana

5 min de lectura · 5-7

Escuchar este cuento

El cuento

En lo profundo de un estanque moteado por la luz del sol, un diminuto renacuajo llamado Tadpole nadaba felizmente. Movía la cola entre las suaves algas verdes.

Renacuajo llevaba un botón de oro de color amarillo brillante detrás de la oreja. Le encantaba mirar hacia la superficie resplandeciente del agua, soñando con el mundo de arriba.

El renacuajo perseguía burbujas resplandecientes y observaba a los escarabajos bailar. El estanque estaba tranquilo, pero él sentía que se avecinaba un gran cambio.

Una mañana, Renacuajo sintió un hormigueo extraño y emocionante. Dos diminutos bultos brotaron cerca de su cola, ¡convirtiéndose en pequeñas patas traseras!

Mientras el estanque profundo bullía de actividad con los caracoles acuáticos, el renacuajo practicaba el pataleo. ¡Desplazarse entre las algas empezaba a sentirse muy diferente!

Otras criaturas del estanque seguían con su rutina. Pequeños alevines se desplazaban velozmente por las aguas profundas, ajenos a los cambios que ocurrían en las profundidades.

¡Pronto le brotaron dos diminutas patas delanteras! Ahora, con cuatro patas y una cola que se encogía, el renacuajo era una pequeña y curiosa ranita.

Fuertes corrientes recorrían el estanque. Los tallos verdes que se mecían formaban un laberinto complicado para cualquier pequeño nadador que estuviera aprendiendo a maniobrar.

Nadaba con fuerza, esquivando las plantas que se mecían. Su cola casi había desaparecido, ¡pero sus patas palmeadas funcionaban a la perfección!

¡De repente, surgió una sombra! Un pez grande y curioso nadó cerca, creando enormes olas que sacudieron el tranquilo estanque.

Un gran chapoteo rompió la superficie del agua cuando algo saltó a gran altura, dejando muy atrás a los peces sorprendidos.

Sentado sobre una hoja de nenúfar bañada por el sol, la alegre rana verde se ajustó su flor de ranúnculo amarilla. ¡Estaba lista para saltar hacia su gran nueva aventura!

AnimalesMás de esta serie

Animales

Ranas: De renacuajo a saltarín