Cebras: Corredoras a rayas

Cebras: Corredoras a rayas

Los caballos más elegantes de la naturaleza

Anima a no rendirse cuando las cosas son difíciles

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El cuento

En la sabana dorada, a la pequeña cebra le encantaba correr, pero se quedaba a la sombra preguntándose si era lo suficientemente rápida.

De repente, resonó un fuerte clamor. Se anunció la Gran Carrera de la Sabana y los animales más veloces comenzaron a reunirse.

La pequeña cebra contemplaba la larga y polvorienta pista de carreras con el corazón acelerado; quería correr, pero se sentía muy pequeña.

Decidida a intentarlo, la pequeña cebra comenzó a practicar en las empinadas colinas cubiertas de hierba, pero sus cascos resbalaban en la tierra blanda.

Tras respirar hondo, la pequeña cebra lo intentó de nuevo y encontró un ritmo constante que hacía que sus rayas brillaran maravillosamente.

La mañana de la gran carrera, espectadores entusiasmados se alinearon a lo largo de la pista mientras los corredores más veloces estiraban las piernas.

La pequeña cebra se acercó a la línea de salida con el corazón palpitando, mientras los otros corredores veloces se agolpaban a su alrededor.

Sonó la bocina de salida y los corredores se lanzaron hacia adelante, levantando una enorme nube de polvo arremolinado.

Jadeando, la pequeña cebra se quedó atrás mientras los otros veloces corredores se alejaban a gran distancia.

Al recordar la brisa fresca en las colinas cubiertas de hierba donde practicaban, una chispa repentina de valentía se encendió en lo más profundo de su ser.

Una magnífica estela blanca y negra pasó como un borrón junto a los otros corredores, precipitándose hacia la brillante línea de meta.

La pequeña cebra cruzó la meta entre vítores de alegría. Con un collar reluciente y el corazón henchido de orgullo, era el corredor más elegante de la naturaleza.

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