Vince aprende a ir más despacio

Vince aprende a ir más despacio

El velocirraptor Vince es el dinosaurio más rápido, pero aprende que ir más despacio le ayuda a notar cosas hermosas que siempre se perdía

Enseña a ir más despacio para contemplar el mundo

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El cuento

Vince, el velocirráptor, siempre tenía mucha prisa. Pasaba a toda velocidad junto a helechos gigantes y cruzaba las colinas a toda marcha, dejando una nube de polvo a su paso.

Sus amigos lo saludaron al pasar a toda velocidad, pero Vince iba demasiado rápido para darse cuenta. Ni siquiera vio las bonitas flores a sus pies.

Una mañana, Pip el Triceratops señaló hacia el Bosque de los Susurros. "Allí se oculta un tesoro secreto, pero no debes apresurarte a encontrarlo".

«¡Puedo encontrar cualquier cosa rápidamente!», rió Vince mientras se adentraba a toda velocidad entre los árboles oscuros. Estaba seguro de que su velocidad le ayudaría a ganar.

Vince tropezó con una enredadera gruesa y enmarañada, y salió dando tumbos por el aire. Aterrizó con un suave sonido sordo sobre un parche de musgo verde y aterciopelado.

Vince se incorporó mientras recuperaba el aliento. En el tronco de un árbol cercano, una familia de diminutos escarabajos luminosos centelleaba como pequeñas estrellas.

Vince se puso en pie y dio pasos lentos y silenciosos. Por primera vez, escuchó el suave y musical susurro de los árboles altos.

Entonces, una pincelada de color vivo llamó su atención. Una mariposa hermosa y resplandeciente reposaba tranquilamente sobre un helecho verde gigante.

Vince sonrió al observar las alas resplandecientes de la mariposa. Por fin comprendió que el tesoro secreto era el hermoso mundo que lo rodeaba.

Vince salió del bosque dando saltitos de alegría para ir a buscar a sus amigos. Caminaba despacio, disfrutando del sol cálido y del dulce aroma de las flores.

Vince se encontró con Pip y sus amigos en el claro. Se quedaron asombrados al verlo caminar despacio, señalando una flor bonita por el camino.

Ahora, a Vince le sigue encantando correr rápido, pero siempre recuerda bajar el ritmo, mirar a su alrededor y sonreír ante las hermosas maravillas de su hogar en la selva.

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