Espinosaurio: El dinosaurio nadador

Espinosaurio: El dinosaurio nadador

Un dinosaurio más grande que el T-Rex que cazaba peces

Desarrolla la valentía para probar algo nuevo

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El cuento

En lo profundo de la selva, el gigante Pip era más alto que un T-Rex. Pero en lugar de pisotear, le encantaba el río fresco y caudaloso.

Su magnífica vela resplandecía bajo el cálido sol. El agua centelleante salpicaba suavemente su enorme lomo escamoso.

Una mañana, el río poco profundo quedó en silencio. Todos los peces se habían alejado nadando hacia las profundidades del gran y misterioso lago.

A Pip le rugía la barriga con fuerza. Para encontrar su almuerzo, tendría que abandonar la orilla segura del río y nadar hacia las aguas profundas y abiertas.

Pip respiró hondo y se deslizó en el lago de un azul profundo. Al principio, se tambaleó en el agua profunda y desconocida.

Pero al extender sus patas palmeadas y mover su larga y poderosa cola, Pip comenzó a deslizarse suavemente por el agua.

Se sentía como un submarino gigante y amigable. A su alrededor, las aguas profundas estaban llenas de plantas que se mecían y de luz dorada.

¡De repente, pasó como un rayo un pez enorme de color plateado resplandeciente! Los ojos de Pip se abrieron de par en par al ver aquel almuerzo que se desplazaba a gran velocidad.

Pip impulsó sus poderosas piernas y se zambulló a gran profundidad, persiguiendo al veloz pez a través de las corrientes arremolinadas y burbujeantes.

Con un movimiento ágil de sus mandíbulas y un suave chapoteo, Pip atrapó al pez gigante y resplandeciente. ¡Era el campeón de las profundidades!

Con su premio entre las mandíbulas, Pip nadó de regreso a la orilla soleada. Se sentía orgulloso de su poderosa cola y de sus patas palmeadas.

En la cálida orilla, Pip disfrutaba de su festín. Sonreía, orgulloso de ser diferente. Era el rey de aquel mundo húmedo y resplandeciente.

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