Estegosaurio: El dinosaurio con placas

Estegosaurio: El dinosaurio con placas

Un dinosaurio con increíbles placas en el lomo y una cola con púas

Desarrolla la valentía para defender a los amigos

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El cuento

En lo profundo de una pradera bañada por el sol, un amigable estegosaurio llamado Pip masticaba dulces helechos verdes.

De repente, un fuerte crujido surgió del bosque oscuro. Una sombra gigantesca se extendió sobre la hierba y las diminutas criaturas huyeron apresuradamente.

Pip se mantuvo erguido y valiente. Sabía que debía proteger su apacible prado y a todos sus pequeños y asustados amigos.

Pip avanzaba hacia el bosque. Sus grandes placas dorsales absorbían la intensa luz del sol, irradiando calidez y llenándolo de energía.

Pip agitaba su pesada cola, practicando el equilibrio. Las cuatro púas afiladas del extremo brillaban intensamente bajo el sol.

En el linde del bosque, las ramas se apartaron. Un Allosaurus hambriento salió, gruñendo suavemente mientras observaba la tranquila pradera.

Pip se puso de lado, exhibiendo su imponente hilera de placas brillantes. ¡Los colores vivos hacían que pareciera el doble de grande!

Pip blandió su pesada cola con un potente silbido. Las afiladas púas cortaron el aire, advirtiendo al depredador que se mantuviera alejado.

Sobresaltado por las placas luminosas y la cola erizada que se agitaba, el depredador gigante vaciló y retrocedió con cautela.

Con un último gruñido, el Allosaurus derrotado dio media vuelta y se escabulló de regreso a la profunda y oscura selva.

La pradera estalló en alegres chirridos cuando las pequeñas criaturas salieron de sus escondites para vitorear a su héroe.

Pip sonrió con orgullo bajo el cálido atardecer. Sus asombrosas placas y su cola con púas habían devuelto la seguridad y la paz a su hermoso hogar.

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