Los platos calentadores de Stella

Los platos calentadores de Stella

La estegosaurio Stella descubre que las placas de su lomo son perfectas para ayudar a sus amigas mariposas a mantenerse calentitas en las noches frías

Enseña a ayudar a un amigo con lo que tienes

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El cuento

A Stella, la estegosaurio, le encantaba el sol de la tarde. Cerca de allí, su diminuta amiga mariposa revoloteaba alegremente en la suave brisa.

Al ponerse el sol, un viento frío recorrió el bosque. La diminuta mariposa se estremecía bajo una hoja, helada y temblorosa.

Stella intentó soplar un aliento suave y cálido, pero el viento frío se lo llevó. Su diminuta amiga mariposa seguía temblando.

A continuación, Stella empujó un montón de hojas secas y suaves sobre su amigo, que tiritaba, pero el viento frío seguía colándose.

De repente, Stella sintió las placas de su propia espalda. Aún irradiaban el calor profundo y reconfortante del sol de la tarde.

Stella se arrodilló sobre la hierba e invitó suavemente a su pequeño amigo, que tenía frío, a subirse a su cálida espalda.

La diminuta mariposa alzó el vuelo y se posó suavemente sobre una de las placas resplandecientes de Stella, sintiendo cómo se extendía un calor reconfortante.

Con las alas suavemente calentadas, la pequeña mariposa dejó de temblar y soltó un suspiro feliz y reconfortante.

Otras mariposas que pasaban frío vieron el cálido resplandor dorado de los platos de Stella y descendieron revoloteando desde los oscuros pinos.

Una a una, las mariposas se posaron sobre las cálidas placas de Stella, encontrando los lugares perfectos y acogedores para descansar.

Abrigadas y calentitas junto a las placas resplandecientes, las mariposas cerraron los ojos mientras aparecían las estrellas plateadas.

Stella sonrió feliz bajo el cielo estrellado, sabiendo que sus platos cálidos siempre serían un hogar acogedor para sus diminutos amigos.

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