
Los nietos de Noé
Los nietos de Noé ayudan a reunir a dos animales de cada especie en el arca, y cada niño se encarga de cuidar a diferentes criaturas
Enseña responsabilidad y el cuidado de los animales
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Bajo un cielo cálido y dorado, los nietos de Noé contemplaban la imponente arca de madera. ¡Una gran aventura estaba a punto de comenzar!
El abuelo Noah les dio a cada niño un silbato brillante y una lista de animales. ¡Su gran misión era mantener a todos a salvo y felices!
Con un susurro entre la hierba, llegaron los primeros invitados. Dos jirafas altas y un par de loros coloridos dieron un paso al frente.
Dos tortugas lentas avanzaban muy silenciosamente. Los niños trazaron un camino de trébol dulce para guiarlas hacia la rampa gigante.
Dos monos juguetones se columpiaban con energía en el andamio de madera. Los niños reían y los tentaban a bajar con plátanos dulces y amarillos.
Dos ovejas blancas y esponjosas dudaron ante la rampa. Una canción de cuna suave y tranquilizadora les ayudó a reunir el valor para entrar.
De repente, el cielo luminoso comenzó a volverse gris. Soplaban vientos frescos, advirtiendo a los niños de que la gran tormenta finalmente estaba en camino.
¡Un fuerte retumbar de truenos sacudió el suelo! Dos diminutos ratones de campo temblaron de miedo y corrieron a refugiarse bajo una hoja grande.
Trabajando juntos, los niños recogieron con delicadeza a los diminutos ratones. Los mantuvieron calientes y a salvo en sus suaves manos.
Dos osos grandes y somnolientos subieron lentamente por la rampa con paso pesado. Los niños los guiaron hacia el interior justo cuando empezaban a caer las primeras gotas de lluvia.
Con un profundo crujido, las grandes puertas de madera del arca se cerraron, resguardando a todos en su interior, a salvo de la fría lluvia.
A salvo en el interior, los niños se acurrucaron junto a sus amigos animales. Juntos, sabían que el amor y el trabajo en equipo podían superar cualquier tormenta.
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