
Guepardos: Campeones de la velocidad
Los animales terrestres más veloces
Despierta la curiosidad sobre el animal más rápido
5 min de lectura · 2-4
Escuchar este cuentoEl cuento
Un guepardo joven estira sus largas patas en la cálida sabana africana. Observa a las cebras que pastan, ansioso por correr a gran velocidad.
Una sabia águila se posa en una roca cercana. «¡Hoy comienza la gran carrera de la sabana!», exclama, señalando hacia un baobab gigante.
Con un salto poderoso, el joven guepardo se lanza hacia adelante. La carrera ha comenzado, y sus patas vuelan sobre el suelo cálido y polvoriento.
¡El sendero da un giro brusco! Él mueve su larga y esponjosa cola como un timón para mantener el equilibrio y evitar resbalar.
Clava profundamente sus fuertes garras en la tierra seca para lograr un mayor agarre. Con cada zancada, encuentra su ritmo y alcanza una velocidad increíble.
De repente, una fuerte ráfaga de viento levanta un espeso remolino de polvo dorado. ¡La pista de carreras que se extiende por delante desaparece por completo!
En lugar de reducir la velocidad, el valiente corredor baja la cabeza y se lanza directamente hacia la cegadora nube dorada.
Adopta una postura hidrodinámica con su cuerpo esbelto dentro de la nube arremolinada, llevando sus poderosas piernas al límite para avanzar como una estrella fugaz.
¡Zas! Sale disparado de la nube de polvo dorado y regresa a la intensa luz del sol. ¡El baobab gigante está justo delante!
Pone hasta la última gota de energía en su zancada final, corriendo a toda velocidad frente a la multitud que lo aclama, hacia el árbol gigante.
¡Con un salto triunfal, cruza la meta junto al baobab gigante! Jadea feliz, emocionado por haber ganado la carrera.
Rodeado de amigos que lo aclaman, el corredor feliz descansa bajo el baobab. Se siente orgulloso de ser uno de los verdaderos campeones de velocidad de la sabana.
AnimalesMás de esta serie
Los bigotes de un gato
Los bigotes le dicen al gato qué tan ancho es un espacio, incluso en la oscuridad.
Orejas grandes, orejas pequeñas
Algunos animales tienen orejas enormes, y hay una razón para ello.
La elefantita
Una elefantita aprende para qué sirve su trompa: para beber, saludar y agarrarse de su mamá.
Animales dormilones
Algunos animales duermen todo el invierno, bien acurrucados mientras cae la nieve.
La inteligencia del pulpo
Nueve cerebros, sangre azul y un animal que abre frascos y saborea con sus brazos.
Los lobos de Yellowstone
Los lobos regresaron después de setenta años y los ríos cambiaron de curso.
Los cuervos y las herramientas
Los cuervos doblan alambres para hacer ganchos, recuerdan caras durante años y guardan rencor.
Leones: Reyes de la sabana
Los poderosos felinos que gobiernan las llanuras africanas







