La familia que me eligió

La familia que me eligió

Un niño adoptado aprende que creció en un lugar diferente, pero que siempre estuvo destinado a llegar justo aquí, a estos brazos.

Tranquiliza a un niño adoptado sobre su pertenencia a la familia

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El cuento

En su acogedora habitación, el niño sostenía su colgante de estrella de plata y miraba por la ventana. ¿Dónde había comenzado su historia?

Mamá y papá se sentaron juntos y abrieron un álbum de recortes colorido. Mostraron un mapa de montañas lejanas y anchos ríos azules.

El niño observó atentamente la imagen de una semilla diminuta y valiente. ¿Podía realmente una pequeña semilla recorrer todo ese camino?

Al cerrar los ojos, el niño imaginó la diminuta semilla elevándose hacia el vasto cielo, iniciando su valiente aventura.

La diminuta semilla danzaba en una brisa cálida, flotando muy por encima del bosque verde y dirigiéndose hacia lo desconocido.

Soplaba un viento frío y se acumulaban oscuras nubes de lluvia, pero la pequeña semilla atravesó la tormenta a salvo.

Finalmente, las nubes oscuras se abrieron y un cálido rayo de sol dorado descendió para guiar a la pequeña semilla de regreso a casa.

Con un suave aleteo, la diminuta semilla aterrizó delicadamente en un trozo de tierra rica y cálida, justo donde siempre estuvo destinada a crecer.

—¿Sabía el viento adónde ir? —preguntó el niño con una lágrima en los ojos. Mamá lo estrechó en un abrazo cálido y fuerte.

Papá sonrió y señaló la última página del álbum de recuerdos. «El viento lo sabía», susurró, «porque nuestros corazones siempre te llamaban a casa».

El niño se tocó el collar de estrella de plata y sintió una cálida sensación en su interior. Estaba a salvo, acurrucado entre las dos personas que más lo querían.

Acurrucado entre brazos cálidos, el niño sabía que había crecido en otro jardín, pero por fin estaba en casa, donde pertenecía.

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