Caras

Caras

Las caras muestran cómo nos sentimos antes de decir una palabra.

Desarrolla la empatía leyendo los sentimientos en el rostro

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El cuento

A Leo le encanta jugar en el parque soleado y observar los rostros de la gente. Sabe cómo se sienten antes de que digan una sola palabra.

Los ojos muy abiertos y arrugaditos de su hermana, junto con su gran sonrisa, le dicen que está pasando un día maravilloso, sin que ella diga ni una sola palabra.

Para Leo, cada rostro es como un libro ilustrado lleno de color que comparte historias secretas sin emitir ni un solo sonido.

Entonces, Leo ve a su amiga Mia sentada tranquilamente en un banco de madera. Aunque no emite ningún sonido, él percibe que se siente muy triste.

Leo quiere ayudar a su amigo a sentirse mejor. Se acerca, y su rostro refleja cuánto le importa.

Leo intenta hacer una mueca graciosa, inflando las mejillas y poniéndose bizco para sacar una sonrisa a Mia.

Mia levanta la vista con las cejas en movimiento. Un gesto leve y tímido se dibuja en la comisura de sus labios mientras intenta no reírse.

De repente, una ráfaga de viento le arrebata el dibujo a Mia de las manos. Sus ojos se abren de par en par y su boca forma una «O» de sorpresa.

Leo entra en acción con expresión decidida mientras persigue el papel que vuela más allá de los columpios del parque.

¡Leo atrapa el papel que vuela justo a tiempo! Lo extiende mientras una sonrisa orgullosa y triunfante resplandece en su rostro.

Mia recupera su dibujo y su rostro se ilumina con una sonrisa enorme que le arruga los ojos, expresando un «gracias» más claro que cualquier palabra.

Leo devuelve la sonrisa con los ojos radiantes. Sabe que las conversaciones más cálidas se comparten a través de un rostro feliz y afectuoso.

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