La primera rueda

La primera rueda

Alguien descubrió que las cosas redondas ruedan, y el mundo se aceleró.

Anima a no rendirse con una buena idea

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El cuento

Hace mucho tiempo, en un valle tranquilo, todo se movía con lentitud. La gente arrastraba pesados trineos de madera por la tierra, jadeando a cada paso.

Entonces, una piedra lisa rodó cuesta abajo por una colina empinada. Pasó velozmente junto a un aldeano curioso, rodando más rápido de lo que nadie podría correr.

Sostenía la piedra redonda, sintiendo sus bordes suaves y curvos. Surgió una idea: ¿y si pudiera hacer rodar un círculo gigante?

Con una piedra afilada, fue tallando un grueso tronco de madera. Se esforzó mucho para esculpir su primer círculo grande y plano.

Le dio un fuerte empujón al pesado disco de madera. Rodó unos metros, se tambaleó violentamente y cayó plano sobre la tierra blanda.

No se rindió. Alisó los bordes irregulares y talló un orificio limpio y redondo justo en el centro del disco.

Deslizó una rama recta y resistente a través del agujero central. Ahora, la rueda de madera podía girar libremente alrededor del palo.

Acopló dos de sus nuevas ruedas de madera a una pesada estructura de madera. Había llegado el momento de comprobar si podían soportar una carga real.

Apiló piedras pesadas en el carro, llenándolo hasta el mismo borde. Los aldeanos se congregaron alrededor, susurrando con dudas.

Tras respirar hondo, le dio un empujón firme al pesado carro. Las ruedas giraron y la carga se deslizó hacia adelante con un suave zumbido.

Los aldeanos, maravillados, vitorearon con alegría. Pronto, todos en el valle tallaban sus propias ruedas de madera para facilitar el trabajo.

Ahora, el mundo entero aceleró su ritmo. Desde pesadas carretas hasta juguetes divertidos, las ruedas en movimiento llenaban el valle con alegres zumbidos.

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