
Atenea organiza el Olimpo
La joven Atenea nace ya crecida de la cabeza de Zeus y de inmediato comienza a organizar el monte Olimpo con su sabiduría
Fomenta la planificación y la resolución de problemas
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El monte Olimpo era un lugar hermoso y caótico. Había rayos dorados esparcidos por todas partes, y nubes rosas y esponjosas flotaban en montones enmarañados.
¡Con un destello de luz repentino y brillante, la joven Atenea surgió de la cabeza de Zeus! Llevaba una armadura resplandeciente y sostenía un pergamino dorado.
En lugar de jugar, Atenea sonrió al ver el palacio desordenado. Desenrolló su pergamino dorado y comenzó a idear un plan ingenioso.
Primero, Atenea clasificó los rayos dorados de Zeus del más grande al más pequeño, apilándolos ordenadamente en un rincón.
A continuación, reunió las desordenadas nubes rosas y las apiló formando sillas ordenadas y elásticas para que los dioses cansados descansaran en ellas.
Incluso encontró las sandalias aladas de Hermes y les dio una rápida limpieza antes de guardarlas a buen recaudo en su propio compartimento especial.
Los otros dioses observaban con asombro cómo su caótico hogar comenzaba a resplandecer con un brillo hermoso y ordenado.
De repente, una ráfaga de viento gigantesca aulló a través de las puertas del palacio, amenazando con llevarse volando todo el arduo trabajo de Atenea.
Valiéndose de su ingenio, Atenea construyó rápidamente un muro robusto con escudos de oro para contener el viento aullante.
¡El sólido muro de escudos resistió con firmeza! El viento furioso amainó, dejando a salvo cada rincón recién organizado.
Zeus contempló su hogar resplandeciente y sereno, y sonrió radiante de orgullo al mirar a su ingeniosa hija.
Atenea sonrió mientras los dioses se relajaban juntos. La sabiduría y el orden habían transformado su hogar desordenado en un santuario pacífico y feliz.
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